Beatriz Garcia Pineda, Illustrator, Stockholm, Sweden

Una infancia pasada soñando con seguir el mismo camino de quienes ilustraron las obras maestras de Disney de los años cincuenta. Una habilidad innata para combinar atmósferas y personajes de los grandes clásicos del cine con el estilo gráfico de los Mangas japoneses, respetando siempre los monstruos sagrados del sector.

Estos son los elementos que nos han llamado la atención, llevándonos a conocer la historia de Beatriz García Pineda, ilustradora madrileña. Ella ha cogido su maleta de sueños y lápices para trasladarse al frío Norte, a Estocolmo; y así nos habla tanto de su pasión como ilustradora (sus obras se encuentran aquí a la venta), como de su impacto con una ciudad en la que domina la armonía entre trabajo y vida personal.

Hola Beatriz. ¿Cuándo y cómo nace tu pasión por las ilustraciones?

Desde que tengo uso de razón siempre me ha apasionado dibujar. Entiendo que parte de mi pasión por la ilustración es innata pero por otra parte me ha influenciado mucho el que mis dos hermanos mayores también dibujaran y hayan sido siempre muy creativos. De hecho, muchas veces, cuando la inspiración no viene a visitarme, llamo a mi hermana para que me ayude a salir del bloqueo.

Recuerdo que con catorce años soñaba con ser diseñadora de moda. Me pasaba horas creando mis propias colecciones y montando mis propios desfiles de moda. El sueño se truncó cuando descubrí que en Madrid la única manera de estudiar para ser diseñadora era en escuela privada y mi familia no se podía permitir pagar tanto dinero.

Sin perder la ilusión, continúe dibujando. En casa, podía pasar tardes enteras creando mis propios comics. Nunca se me ocurrió la idea de que a lo mejor si me preparaba, ser ilustradora podría ser en un futuro mi profesión. Qué mejor que trabajar de algo que te encanta y te apasiona.

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Hace dos años y medio nos llegó la oportunidad a mi marido y a mí de venir a Estocolmo a vivir. Al darme cuenta de que para mí, sin un perfecto sueco, encontrar trabajo era muy difícil, decidí hace unos meses abrir una tienda en Etsy, para ver si poco a poco mi sueño se empieza a hacer realidad.

¿Cómo nacen los personajes de Mukekas? ¿Por qué has elegido este nombre?

Realmente, no me acuerdo del momento exacto en el que nacieron. Las mukekas son el resultado de muchas pruebas, de mucho tiempo probando diferente estilos, hasta que un día todo encaja y el resultado te enamora. Para crear un personaje hay que experimentar mucho, con el pelo, los ojos, el cuerpo… A veces es frustrante porque nada te convence y todo te parece feo, pero hay que seguir trabajando hasta que encuentras la combinación perfecta.

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Cada Mukeka es diferente, y cada una tiene su personalidad, y aunque sólo les dibujo los ojos, se sabe claramente si están tristes o contentas. Tengo la extraña idea de que al dibujarlas a mano les doy un poco de vida y cada una tiene su esencia.

En cuanto al nombre, al principio pensé en combinar algo con mi nombre, pero finalmente lo descarté porque no encontraba nada que me gustara y porque ya tengo un personaje que se llama “Betty Von Chocolat”.

El nombre de Mukeka es el resultado de muchas combinaciones de la palabra “muñeca” (bambola), con otras palabras y sílabas hasta que encontré la que para mi opinión sonaba bien y aún te recordaba a la palabra de origen.

Algunas de tus viñetas parecen sacadas directamente de imágenes de grandes clásicos del cine. ¿De dónde sacas la inspiración para tus ilustraciones?

Al principio me inspiraba en mis propias experiencias. Era un modo de desahogarme si algo no me gustaba o una manera diferente de contar las cosas buenas de mi vida. Al cabo del tiempo me di cuenta de que la gente no iba a comprar una ilustración de algo tan personal por lo que decidí empezar a hacer ilustraciones inspiradas en hechos o personajes conocidos.

Una fuente de inspiración importante es el cine clásico. Soy una amante del cine y muchas de mis ilustraciones están inspiradas en películas clásicas como “Colazione da Tiffany” o en personajes tan icónicos como Marilyn Monroe. Los cuentos y las series también me inspiran mucho. Por ejemplo ahora estoy trabajando en una serie de ilustraciones basadas en el “Mago de Oz”.

El arte también está muy presente en mi mundo. Me encanta hacer mis propias versiones de cuadros clásicos.


Entre todos, ¿a quienes consideras tus principales maestros inspiradores?

Me encanta el trabajo de Mary Blair, una ilustradora que trabajó en Disney en los 50 y fue la responsable de crear el maravilloso mundo de “Alicia en el país de las maravillas” o “Peter Pan”. Su uso del color en aquel tiempo creó referentes y si buscas su obra puede pasar perfectamente por algo hecho actualmente.

Lorelay Bove, una española que se fue con 14 años a Estados Unidos y que ahora trabaja en los estudios Disney. Su estilo recuerda a los clásicos, muy retro, mucho color y vida. Ella es el mejor ejemplo de que si se quiere se puede. Ha trabajado en películas como “The Princess and the Frog” o “Tangled” y tiene una tienda en Etsy con sus ilustraciones que es mi perdición.

«Me encanta el trabajo de Mary Blair, una ilustradora que trabajó en Disney en los 50 y fue la responsable de crear el maravilloso mundo de “Alicia en el país de las maravillas” o “Peter Pan”. Su uso del color en aquel tiempo creó referentes y si buscas su obra puede pasar perfectamente por algo hecho actualmente».

Aparte de Disney, siempre me llamaron mucho la atención las series de animación que empezaron a llegar a España desde Japón, y donde la mano de Hayao Miyazaki era la responsable de hacerme soñar. Él es la prueba de que aún viviendo en un mundo en el que prima lo digital, se puede triunfar dibujando a mano.

Benjamin Lacombe, sus ilustraciones son puro amor. Personajes melancólicos, sensibles, y elegantes.

Me encanta el estilo Kawaii, tipo “Hello Kitty” o el osito “Rilakkuma“. Es un tipo de ilustración que a simple vista parece sencillo pero que es muy complicado, porque no sólo basta con dibujar, hay que saber darle esencia a los dibujos.

Tu vida privada te ha llevado a trasladarte de Madrid a Estocolmo. ¿Cómo se lleva un cambio tan radical de clima, mentalidad, y estilo de vida?

Los primeros meses al llegar en verano fueron muy buenos, además con todo el lío de la mudanza, la búsqueda de piso y la adaptación no llegué a ser consciente del gran salto que había dado. Lo peor empezó en noviembre cuando era de noche a las 3 de la tarde y el sol no hacía acto de presencia en semanas.

El primer invierno fue muy duro, tuvimos muy pocas horas de sol, nevó muy poco y eso al final afecta. Levantarse todos los días en una ciudad gris es triste. Yo siempre digo que el problema no es el frio, el problema es la falta de luz.

Fue un invierno complicado porque aunque estaba estudiando sueco y con mis compañeros tenía muy buena relación al final me sentía muy sola al estar tan lejos de mi familia y mis amigos. Creo que mi problema fue que quería tener aquí lo que tenía en Madrid y eso es imposible.

Finalmente cambié la mentalidad y las cosas empezaron a ir mejor, y aunque es complicado integrarse, poco a poco hemos encontrado nuestro hueco en esta ciudad.

 ¿En qué zona de Estocolmo estás viviendo ahora?

Vivimos en Kungsholmen, una de las islas que forman Estocolmo, concretamente en el barrio de Kristineberg. Es un barrio muy tranquilo y estamos muy cerca del agua por lo que en verano se agradece poder bajar y dar un paseo al lado del lago.

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En la isla de Kungshomen es donde se encuentra el ayuntamiento de Estocolmo, en el que celebran la cena tras las entrega de los premios Nobel.

¿Qué te gusta más de esta ciudad?

Lo que más me gusta es la tranquilidad y la calma que se respira en el ambiente y el vivir en una ciudad que está cerca del agua. Todo, en general funciona muy bien, y hay muchas facilidades para las familias. Es muy fácil conciliar la vida profesional y la vida personal y eso es algo que se agradece y de lo que nos queda mucho que aprender en España.

Hay mucha naturaleza, por lo que si necesitas desconectar no tienes que irte a una hora o mas de tu ciudad como pasa en Madrid. Aquí a escasos 15 minutos del centro tienes parques naturales en los que pasar el día en verano es realmente agradable.

Es bonito disfrutar de las cuatro estaciones, y de cómo la ciudad cambia en cada una de ellas. Los colores del otoño son impresionantes y la nieve en invierno hace que parezca que estás en un cuento.

«Mi problema, a veces, es que soy excesivamente perfeccionista, algo insegura y casi nunca estoy satisfecha con lo que hago».

Me encanta que todo el mundo hable inglés, y poder practicarlo todos los días. Intento hablar en sueco lo máximo posible pero en cuanto me ven en apuros cambian de idioma para facilitarme las cosas.

¿Qué futuro te imaginas para tus ilustraciones?

Realmente, creo que me queda mucho camino por recorrer y aunque poco a poco voy consiguiendo que las Mukekas vayan llegando a más público, tengo mucho trabajo por hacer.

Algo que tengo en mente desde hace algún tiempo es ilustrar cuentos. Ahora que tengo un poco más de tiempo creo que es el momento perfecto para rescatar un proyecto que tengo pendiente con mi hermana.

Mi problema, a veces, es que soy excesivamente perfeccionista, algo insegura y casi nunca estoy satisfecha con lo que hago. En algunas ocasiones esto es un problema porque casi siempre pienso que mis ilustraciones no van a gustar y eso es algo que me frena mucho cuando llega el momento de compartirlas con más gente.

Lo que tengo claro es que si me esfuerzo, soy paciente y acepto mis miedos y errores, conseguiré estar más cerca de mi sueño.

Articolo: Mauro Farina 

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Mauro Farina
Mauro Farina

Founder - Creative Content Manager

Altoatesino di nascita, bolognese nel cuore e veronese d’adozione, vive in simbiosi con la sindrome del bambino di fronte alla vetrina del negozio di giocattoli. Vorrebbe comprare tutto, ma non potendoselo permettere sublima raccontando ciò che divora con gli occhi.

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